Carta a mí misma

Hace ya un buen tiempo que la forma de hacerme entrar las cosas en esta cabeza dura es publicando y compartiendo mensajes de aliento en las redes.

Aliento o autoayuda, algo de eso.

Antes me ponía cartelitos en casa, pero sólo los leía, no entraban.
Igual, es como un “Hola, mirá lo que me está pasando, ¿te das cuenta?”

Hace algunos meses estoy metida en un proceso de sanación de muchos años, de mucho tiempo guardando en una mochila cosas que no me gustaban, frustraciones y acciones totalmente tóxicas que lo único que hicieron fue oscurecerme.

Algunos de esos pensamientos tóxicos siguen apareciendo. Muchas veces me llegan cuando pasan cosas feas, o cuando me siento cansada de algunas situaciones o cuando estoy en tensión con algo. Es muy típico en mi estar trayendo pensamientos del pasado al presente. Pero no es culpa mía, me hicieron ascendente en piscis. Mejor que la culpa sea de otro.

En el cuadernito de arpillera supe escribir un par de cosas horribles que mejor no repetir. Cuando las escribí estaba bastante mal, y cuando las volví a leer, luego de algunos meses, volví a sentir el dolor que tenía en ese momento, que parece que todavía estaba enganchado, como esa muela que se empeña en seguir agarrada de una patita y no se deja sacar por más que la muevas de un lado para otro.

Hablaba de la gente que conoce el sentido de su vida, que sabe lo que hace, por lo que vive y lucha cada día. En aquella época del cuadernito de arpillera estaba bastante ahogada, me dormía llorando todas las noches sin saber por qué. La relación en la que estaba era un bolonqui, estaba sin trabajo, había vuelto de un viaje que me había partido la cabeza, y realmente no encontraba un puto sentido a mi vida.

He publicado varias viñetas de distintas artistas que hablan de agradecer por estar viva, y querernos a nosotras mismas, y todo eso, pero el pensamiento tóxico me pone la manito en la frente y me dice “¡pará!”.

¿Agradecer por estar viva?

¿Amarme?

¿Abrazarme fuerte a mí misma?

¿Mecerme?

La vida duele che. Duele pila. Y más cuando parece que no terminás de encontrarle la vuelta.
Capaz es el viejo y querido Karma que nos acompaña, y nos hace transitar por cuatroscientas vidas para ir aprendiendo lo que nos faltó en todas las anteriores.

¿Por qué lo lindo cuando es muy lindo se tiene que terminar? ¿por qué siempre hay un rayo que corta y quema todo cuento de amor y princesas? ¿por qué seguimos a influenciadores de amor sin amor y de relaciones oscuras? ¿por qué con el tiempo vamos dejando que nos modifiquen lo que nos hacía tan diferentes para moldearnos a ser como la mayoría?

Es hermoso rodearnos de gente que suma, de gente que nos llena de aprendizaje. Esa gente que se te viene a la mente un día cualquiera, haciendo una actividad que en algún momento hicieron juntos, o alguna vez supieron compartir.

Es hermoso sentir esas cosquillas en la barriga, porque sabés que eso que estás pensando lo hiciste con todo el amor que tenías en el momento y que nadie te puede opacar esa sensación. Es hermoso eso de llenarse de emociones y sentimientos lindos, y dejar lejos, bien lejos, las cosas feas. Todo nos forma, todo nos va inflando, sea el amor, o el odio. Vos elegís.

Hoy leía una frase que decía: ” La vida le cuesta a todos, pero nosotros somos responsables de curar nuestro dolor, nuestras heridas, alejar lo que nos lastima, y volver a empezar, el que se ata al rencor se va pudriendo por dentro y se le nota por fuera. ” y apareció el puto pensamiento tóxico (que a esta altura ya le puse cara y se parece a un monstruito color violeta con dientes afilados y ojos saltones) a mirarme fijo a ver qué tenía para aportar.
El rencor no está bueno, es de los sentimientos negativos que quiero fuera de mi vida, pero lo de que nosotros somos responsables de curar nuestro dolor….¡uufffffa! ya de leer eso me dio un sueño. Tengo 26 años y ya estoy podrida de volver a empezar, de tomar decisiones, de pensar, de re pensar, de empezar una y mil veces.
Soy una persona recontra impulsiva con todo, y a su vez pienso muchísimo lo que va pasando en mi vida…y en ese tire y afloje he vivido siempre.

Sé que en cada etapa que he vivido me he formado, he aprendido, he elegido, y he crecido, y me queda un montón por adelante para seguir en ese mismo proceso. A veces cuando hablo con personas que quizás no han tenido la posibilidad de cruzarse con ciertos aprendizajes y todavía están en la lucha, agradezco, y me siento orgullosa por todo lo que me ha tocado en estos años.
Si miro para atrás, podría sentirme contentísima de los huevos que he metido en todo, y sin aflojar, y siempre para adelante, pero a veces cuando aparece el monstruito tóxico, y me planta ideas oscuras, y me hace pensar en cosas como la soledad, los amores no correspondidos, la gente que quizás me quiere en sus vidas, y las que no, se me hunde el pecho.

Sé que tengo que centrarme sólo en cosas lindas, sólo en cosas positivas, porque si lleno mi cabeza de cosas espantosas, el universo me va a hacer caso y voy a terminar tan oscura como esta remerita que tengo puesta.

Me voy a poner en modo “vamo arriba que siempre salimos bien de cualquier tormenta, sobrevolemos lo feo y vayamos hacia el sol” a ver como marcha todo. Porque en definitiva “lo que crees lo creas“, no?

Te mando un beso morocha, y no te olvides que la felicidad te queda hermosa.

Share This

Copy Link to Clipboard

Copy