Claro que cuesta. #8M

De tanto que se publica y se lee en días como hoy, me pongo a escribir esto con el corazón en la garganta.

Entiendo que la lucha se hace todos los días entre todos y para todos pero el #8M es un momento muy especial de reflexión más que nada.

Reflexión y celebración. Yo lo veo así, porque siempre me gusta tener motivos para celebrar y ¡pucha que si los hay!

Repasemos la historia,  revivamos a todas esas mujeres que se pusieron la lucha al hombro y salieron a buscar igualdad, derechos, cosas que hoy en día lo vemos como normal o tan cotidiano. 

“La revolución no se hace sin ruido” me dijeron el otro día cuando comenté que yo en lo personal no era de participar en marchas y me quedé sintiendo que estaba en falta con las mujeres que luchan. 

Me gusta pensar que la revolución la estamos haciendo todos los días, trabajando en la unidad, el respeto, en apoyarnos, estar juntas formando un gran tejido del que cada parte es esencial.

Somos capaces de lograr grandes cosas pero necesitamos mucha más solidaridad, empatía,  fuerza y sororidad.

Todas para todas, siempre.

Pueden existir miles de adjetivos que nos describan a la perfección,  a algunas más que a otras, y algunas quizás no los sientan propios, pero estoy segura que todas nos queremos libres, auténticas, intrépidas, y con la fuerza suficiente para encarar el mundo y llevarlo por delante.

Reconocernos,  conectarnos, abrirnos, sentirnos suficientes y creer en nosotras.

Cada una a su manera, maquillada o no, con las tetas operadas  o con el pelo como un león, con ojeras,  con siete hijos o solteras, de tacos todo el día o trabajando de pantuflas, todas, todas somos una parte muy fuerte de este gran sistema que hay que hacer funcionar todos los días. 

De nada sirve si hoy participamos de las marchas y subimos la fotito del día por cumplir, si mañana vamos a juzgar a la mujer que tenemos al lado, la vamos a criticar y la vamos a ver como un obstáculo o competencia.

Los cambios nos necesitan comprometidas de verdad, para no seguirnos callando frente a las injusticias, a lo que siempre fue así y nos hace sentir horrible por miedo.

No es fácil hacer temblar el suelo pero se puede, y #unidas es la mejor manera. 

Hoy conmemoramos  muchos años de luchas, de hacernos sentir, de ser valientes, decididas pero también de decir BASTA y ponernos el chip de hoy en adelante y para siempre. Ese chip que le enseñe a la gente que el feminismo no es eso espantoso que ellos piensan, que no es mala palabra, que no es odiar a los hombres, es simplemente luchar por la igualdad de derechos. Algo así de simple.

Queremos estar seguras, queremos ser como se nos de la gana, queremos que confíen en nuestro poder y en nuestras decisiones, queremos que las nuevas generaciones sientan orgullo por todo lo que hemos logrado y estén en un mundo libre, para ser felices.

Una sociedad justa la construimos juntos entre todas y todos todos los días.

 

Ahora, si ya entendiste sobre este día, capaz no me querés regalar bombones, y simplemente querés decirle a todas las mujeres un merecido “GRACIAS”.

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