«Es pila para mi. Pero gracias.»

Toditos desconfigurados.

¿Qué salado no?

Escribir cura, si, pero me acabo de dar cuenta que todo lo que siempre escribo es para vos.

Hace un rato, después que te fuiste, sentí alivio. No entiendo por qué. Quizás porque alguien tomó la decisión por mi, así como hago con Spotify o Netflix cada vez que entro y simplemente le doy Play.

Pila de cosas me están haciendo pelota por dentro, me estoy ahogando en llanto, pero escribo, pensando en la posibilidad de enviarte esto, o de que quizás no lo leas. Creo que me da igual.
Sé que más tarde te voy a escribir. Pero por ahora será una especie de carta a mi misma, como hice tantas veces en mi vida.

Somos bichitos de porrazos constantes, ¡eh! Todo es aprendizaje si y bla bla bla bla.

Ya me cansé de aprender.

No sé si la que habla es la soledad que siento de vuelta, o es la Florencia cansada, o la que tiene pila de tiempo libre para dejarse llevar por sentimientos.

Una vez una persona me dijo, «si estuvieras ocupada seguro no tenías tiempo que perder con sentimientos».

¿LO KEEE?

Me dio pila de gracia. Me sobran sentimientos, emociones, creo que vine fallada porque a veces parece que es hasta demasiado.
Aja! Demasiado. Que palabrita hermosa.

Pero en este momento no me da gracia, nada me da gracia. Estoy enojada. Ahora, estoy enojada. Hace un rato estaba re triste y cuando termine de escribir esto, vaya a saber cómo esté.

10 veces he agarrado el celular para escribirte, y lo vuelo a dejar arriba de la mesa, sé que estás ocupado, haciendo tus cosas , y en definitiva, qué carajos te importa si estoy acá haciéndome pedazos o pasándola bomba, no?

Los problemas son de uno. Cada uno tiene que resolverse, y arreglarse como puede.

Arreglarse.

Tengo que ordenar en mi cabeza todo lo que fue la charla de hace un rato pero me resuena la frase «Se ve que pasarla bien está mal», que es de mi propia autoría, claro, porque cuando me pongo triste hago frases de mierda, pero se me viene tu cara a la mente diciendo «¿qué es el mal?» y me río.

Lloro y me río. Tengo una bipolaridad de nena de 15 años increíble.

Hablaste de límites, de soledades, de invasión, de amigos…mh! amigos, y ¿sabes? Vi tu incomodidad al dejarme entrar. Vi tu incomodidad al ver que mi ficha y la de tus amigos encajaban bastante bien.
¿Y sabés que creo que pasa? No es que quiera robarte los amigos, ni invadir toda tu vida, ni cada actividad que hagas, sino que hay gente con la que uno se siente bien, y para mi, donde nos sentimos bien, está bueno quedarse.

Toda la vida estamos haciendo recambio de personas. Entran, salen, se quedan, se van, es como un colador, o una zaranda (eso que va filtrando la arena, viste?)

Todos tenemos amigos para salir, amigos para beber, amigos para tomar mate, amigos para pasar una tarde mirando pelis, amigos para hablar de la vida de la langosta, amigos para hablar de cosas profundas, amigos que están tan metidos en su propia vida que poco pueden salir para meterse en la tuya, amigos de todos los colores. ¿y vos? Estás ahí, cumpliendo un montón de esos papeles.

Después de eso te escucho decir: «Es pila para mi, pero gracias.»

Me las sé de memoria. A todas.

La mayoría de las cosas que hago o digo, ya sé con qué respuesta van a venir, y en este afán de ir más allá siempre, de escarbar un poco más, aquel domingo vos me dejaste ayudarte a preparar la comida, y dejarte ayudar, para mi es pila. Pila.

Es pila y no es tu culpa, ni la mía.

No voy a empezar a hablar de lo que hay que hacer, ni de las formas de darle luz a estas situaciones, porque soy la menos indicada aunque podría hacer un libro entero.

Total… en dar consejos soy una cráck, en aplicarlos…acá estamos.

Pila de cosas quedaron en el aire, y hoy hay viento, capaz tenemos suerte y se van.

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