Esos rotos blanditos

Cómo me gustan.

Me gustan esas personas rotas, pero en proceso de quererse muchísimo, de amarse y amar a los demás.
Esos rotos pero blanditos, esos rotos, mimosos ocultos.
Esos rotos que si le das la oportunidad te dan toda su vida y mucho más.
Esos rotos que de a poquito te permiten meterse en su vida y conocer los fonditos ocultos, y te dejan prender una velita, arrimarles un vasito de chela, y sentarte a charlar en ese mismo fondito que tanto están tratando de esconder.

Esos rotos que a veces precisan una mano, a veces precisan un abrazo, o simplemente una noche de charlas donde sepan que se pueden ir un rato del mundo que los acompaña por dentro.

Esos rotos que han pasado por miles de temporales, y siguen ahí, parados como ese árbol que el viento intentó arrancar y quedó todo torcido, pero agarrado de las raíces.

Esa gente es hermosa. Y me encanta decírselo.

Me encanta porque sé que tienen un poquito de esperanza de que todo va a estar bien, y que seguro, en algún momento vuelvan a sentirse plenos como ya lo han hecho un montón de veces.

Me encantan, y quiero que lo sepan.

Si, vos, que estás ahí leyendo. Yo sé que pasaste por miles de cosas feas, oscuras, cosas que no estás seguro de querer repetir, cosas que no te deben de dejar muy orgulloso de vos mismo, cosas que si, y cosas que no.
Vos que te crees imperfecto, capaz de contagiar a la gente de tus malas energías, capaz de oscurecerle el mundo a cualquiera, y yo sé que no sos así.

Sos un ser hermoso.

¿Sabés? Todos estamos teniendo grandes tormentas adentro, y la diferencia está en lo que vos estás haciendo ahora para entenderlas, incorporarlas, callarlas y seguir adelante siendo tu mejor versión de vos mismo en cada paso.

A vos, roto de la vida, te mando un abrazo enorme como el universo.

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