Gracias por todo.

A veces cuando hablamos de “Soltar” no debería ser un adiós o un sacrificio, sino más bien un “Gracias por todo lo que me hiciste aprender”.
Cuesta, claro que cuesta, en mi caso un montón, pero es la forma de permitirme ser más libre, y no seguir cargando con ese peso en los hombros que nada aporta.

La decisión cuesta porque son encrucijadas donde tenemos que elegir en qué o quién seguir invirtiendo tiempo y esfuerzo.

Suena feo, y quizás un poco egoísta, pero siempre deberíamos pensar primero en nosotros, y luego en los demás, en ayudarlos, en querer que estén bien, en ser/hacer lo mejor de nosotros para ellos.

Odio la palabra soltar, no me gusta, yo no soy de soltar las cosas, pero en algún momento me tengo que poner de acuerdo conmigo misma. Si para todo me manejo con blanco o negro, no es opción manejar matices de grises en el momento de dejarlo todo en la cancha.
O se hace o no se hace, a medias no.

En este momento decido soltar, confiar en que todo va a estar bien, agraceder un montón y mandarle un besito al universo.
Lo que pesa en el cuerpo, ocupa demasiado tiempo en los pensamientos, y duele, ya no sirve.

Suelto, y suelto limpita, nada de ego desconfigurado, ni rencor, solamente agradecimiento.
Para saber recibir cosas lindas hay que tener preparado el corazón y los sentimientos nobles.

Muchas personas viven esta vida como si estuvieran seguros de tener muchas más a disposición y ni los gatos las tienen. Yo prefiero disfrutar de escuchar lo que siento, y actuar en base a eso. Equivocarme y romperme sabiendo que dí todo lo que pude y que siempre, siempre, fui transparente con lo que llevaba por dentro.

Hay que lograr soltar lo que nos pesa, amar lo que ya tenemos y ser agradecidos ante todo lo bueno, que sin duda, está por llegar.

Besitos, universo ;)

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