Yo te enseño

Vení que tengo ganas de enseñarte un montón de cosas.
Si querés, yo te enseño a ver las cosas simples de la vida, a emocionarte sintiendo el viento en la cara, a sentir el olor de la playa, hasta en invierno, esa misma playa donde planeo tener esa casa, con un patio enorme y mucho pasto. ¿Estás sintiendo el olor a pasto recién cortado? Es hermoso.

Vení que yo te enseño lo lindo que nos vemos juntos en el espejo de tu baño, cuando recién nos levantamos y me observás lavándome los dientes.

Si querés te enseño a gozarte saltando en los charcos de agua, cuando llueve mucho como esos niños chicos que nunca dejamos de ser.
Si querés también te enseño cómo me gusta que me toques, o lo simple que es hacerme feliz con un abrazo fuerte o unos mates mientras termino de despertarme.

¿Querés que te enseñe del amor? Porque siempre fui una blandita, pero tengo pila de formas de amar.

Si querés también te puedo enseñar de sonreir, aunque te sale re bien. Mirá lo que sos.

Tengo también formas de convertir los días en cuentos de hadas, pero capaz que eso no te lo enseño, porque es demasiado.

Me puse a revisar en esta cajita de cosas simples que te puedo enseñar a disfrutar y parece que no le veo el fondo. Así que otro día seguimos buscando porque ahora me voy a buscar ese perfume tuyo, en tu ropa y en tu piel, que te queda tan bien y me hace tan feliz.

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